"Quienes contraponen liberalismo y socialismo, o no conocen el primero o no saben los verdaderos objetivos del segundo".

miércoles, 2 de enero de 2008

Decálogo biográfico-conceptual del 2007

_ Descubrir los límites de la dialéctica hegeliana -vital para un carácter conciliador como el mio- sobretodo en el contexto de la vida en pareja, basándome en el gran número discusiones y situaciones sin solución de continuidad que he vivido este año.

_ Descubrir también en el campo de la vida conyugal la importancia del dominio de la dinámica de equilibrios, que no deja de ser la respuesta técnica al primer punto de esta lista. Amante como soy de los estados de placidez, redescubro en el ámbito doméstico, para mi desconcierto y agotamiento la máxima lampedusiana con un nuevo esplendor: "todo debe cambiar (sin parar) para que todo siga igual", en resumen que calma, poca.

_ Descubro que es mucho más emocionante y productivo abandonar el "pensamiento débil" postmoderno (no tan débil como parecía, se me revela ahora perverso), y abrazar las viejas posiciones de la modernidad. Redescubro esas ideas fuertes con sus limitaciones y sus defectos, aunque claras y honestas, desde un punto de vista más escéptico y no tan ambicioso.

_ Descubro la importancia y el sentido de la cultura del esfuerzo, una imagen muy potente y transversal que lucha por ocupar un lugar entre la desidia, el indidualismo y la cultura del placer instantáneo propios del capitalismo y el masoquismo (la cultura del mártir) y la penitencia propios de ya sabemos quienes.

_ En el terreno musical redescubro las palabras de Frank Zappa "escribir de música es como bailar de arquitectura", que pesan como losas (demasiado) no sólo en lo musical. Aunque también el placer de compartir un análisis, una conclusión, una observación con mi novia, mis padres, y mis amigos.

_ Comprendo que la pintura en Europa a partir de 1945, es pintura más memoria.

_ Noto que la única verdad acerca de la importancia del contexto en la valoración de una obra, es, pues eso, que es importante.

_ Descubro que me sigue gustando Cage, el impresionismo y el ruidismo (el jazz, otra historia) como terapia desengrasante y descanso de tanta y tanta estructura y tanta y tanta intencionalidad mal disimulada. Aunque luego vuelva a mis queridos y previsibles patrones.

_ (Cínicos abstenerse) Descubro que la idea del matrimonio es como una buena canción, aquella fracción de tiempo perfecto, cuando todo encaja y todo tiene sentido. Y descubro también que momentos de estos los hay a montones.

_ Un año más me doy cuenta que todos a mi alrededor, novia, padres y amigos son unos románticos empedernidos.

_ El increible Robert Wyatt, Stanley Kubrick "La naranja mecánica", Michael Curtiz "Casablanca", Clint Eastwood, Charlie Chaplin "El gran dictador", Larry Levan, Billy Wilder, los jovenes y brillantes actores ingleses en "Cassandra's dream" y "Un funeral de muerte", las imprescindibles "sabatinas intempestivas" de Gregorio Morán los sabados en La vanguardia, la fina beligerancia de Robert Fisk, la diverdísima locuacidad de Tote King, Carl Craig, Kanye West, Common, los "tappers" de The Wire, el queso zamorano, el Marqués de Murrieta Reserva 2001, etc.

Dos sorpresas:

El frágil Robert Wyatt:


Kanye West le lava cara al hiphop mainstream:

2 comentarios:

Usebio Cué dijo...

Un buen decálogo. Aunque lo de que todos a tu alrededor son unos románticos empedernidos, a mi no me incluyas ni de coña, jasjasjasjs. Yo creo que soy un racionalista, con pespuntes materialistas, que trata de aplicar -cagándola estrepitosamente- las dinámicas de la razón -y los placeres inconmensurables que de él se derivan- al amor y a las relaciones -afectivo-sexuales- con el sector femenino, todavía poco deshinhibido, por cuanto se defiende del masculino aún metido en un rol muy concreto -y muchas veces, molesto-. Así las cosas, el objetivo es sólo uno y uno solo (y para cualquier fase de la vida, creo): seducir con sigilo totekingiano, con elegancia kanyewestiana y con constancia brechtiana, siguiendo los patrones estacionales y sin ningún tipo de romanticismo, ni idolatración. O sea, como siempre -hablando e insistiendo por los codos, haciendo el pena si hace falta jasjas- pero quitándole caspa machista al asunto y en pie de igualdad. No hay mujer nueva sin hombre nuevo!!! Al final, decían, todo es política. Incluso el sexo.

Andante Moderato dijo...

Sí, sí...