"Quienes contraponen liberalismo y socialismo, o no conocen el primero o no saben los verdaderos objetivos del segundo".

lunes, 25 de febrero de 2008

Liberales y socialistas, una reflexión.

Es un hecho. Capitalismo es superávit. Para algunos ese superávit es el fundamento de profundas injusticias en el seno del sistema, para otros es un sacrificio que el trabajador encaja a cambio de cierta seguridad y continuidad de sus quehaceres. Si el sistema apenas se discute ya (en el primer mundo), ¿dónde queda el discurso liberal, y el socialista? ¿Hay sitio para quien no defiende el neoliberalismo?

Hablemos entonces de liberalismo.

Históricamente, el liberalismo debía proporcionar al emprendedor, al individuo "désengagé", cierta libertad de acción y opinión frente a los poderes fácticos (véase iglesia, estado, aristocracia, etc.), seculares y/o institucionales. Era pues máxima liberal, que nada ni nadie, pudiera ejercer ninguna interferencia cuando el individuo empleara su capacidad de razonamiento para escoger uno u otro estilo de vida. Esa era entonces la idea revolucionaria, "la razón" como herramienta suprema para deshacerse del yugo del absolutismo en lo terrenal y del cristianismo en lo supra terreno, para finalmente emanciparse. Y funcionó. Aunque con un perverso e imprevisto efecto segundario: el libre comercio quedaría ya para siempre confundido con la libertad de pensamiento, puesto que quién pudo/podía ejercerlo (el libre comercio) en aquel momento, fue quien se benefició de él (del libre pensamiento).

Esa línea de pensamiento, esa simplificación, ha llegado hasta nuestros días en forma de neoliberalismo o anarco capitalismo: en pos de la libertad individual (o libertad de pensamiento) hay que liberar al mercado de sus ataduras.
Qué pena haya evolucionado así y que no seamos capaces de ir un poco más allá, y ver que quizás el antiguo medio para liberar al individuo se haya transformado ya en soga o ancla. Y es que, a partir del momento en que los procesos de producción y de libre mercado, se han socializado al fin, su control también debe hacerlo, si es que alguien tiene aun ganas de realizar esas viejas utopías del s. XVIII.

Efectivamente, queda ya claro quienes creo que son entonces los herederos del viejo liberalismo, son, sorprendentemente para algunos, los partidarios socialistas.
Sí, entonces que dejen entonces ya de resucitar las sobadas y sudadas rencillas en torno a los grandes "valores", dónde además de dar un paso hacia atrás, tienen las de perder.
De verdad creen que podrán luchar contra valores como patria, familia, sacrifico, tradición, españolidad con matrimonios gays, divorcios exprés, nuevos modelos de familia, y multiculturalismo... yo creo que no.

A ese juego no les conviene jugar.

Si la derecha española fuera realmente moderna y "liberal" como dicen ser, los socialistas españoles tendrían los días contados en la Moncloa.

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